Toda institución humana, y CLAUNE lo es, resulta prescindible; y CLAUNE, también. Posiblemente su futuro, nuevamente brillante, dependa de que surja un grupo de seglares, imbuidos del mismo espíritu y entusiasmo de los “fundadores”.  Nadie podrá nunca anular el extraordinario servicio prestado a la Vida Contemplativa en los ya 65 años de existencia.